No me pude resistir al reclamo comercial: "Leslie cree que es un superhéroe. El resto del mundo simplemente cree que es un superimbécil". La película "Special" es especial en muchos sentidos, porque publicita a su protagonista (un medido Michael Raraport) por encima de su director (directores, vamos), y... espera, espera: esto es lo usual cuando los directores no son estrellas y el argumento no se puede resumir bien (la sinopsis en el DVD es... está... absolutamente equivocada :)). Al fin, se trata de una película mediocre, pero tierna en su voz en off; mediocre pero tremendamente sugestiva :)
El protagonista, merced a un fármaco experimental que pretende potenciar la auto-confianza, cree verse armado, in crescendo, por superpoderes; y cree igualmente que su uso le ocasiona un grave desgaste físico. En realidad, cada vez que cree atravesar una pared, se estrella en ella; y cuando se lanza al vacío para levitar... se da de bruces contra el suelo, sin que nada de eso destruya su interpretación interior de sus nuevos dones. Y, claro, nuestra interpretación más amable sería que los superpoderes están precisamente ahí, en la confianza; pero la película, en su lento discurrir, nos hace descreer de esta opción ilusionante. El mejor episodio es cuando el protagonista, Leslie, hace desaparecer a sus enemigos trajeados (los empresarios farmacéuticos) y, de seguido, recibe una paliza descomunal, atacado por enemigos invisibles. La pena es que Leslie no muera, claro.
Pero... ¿por qué cuento esto? ¡Pues porque me recuerda el comportamiento típico en redes sociales, basado en la ingestión de un cierto fármaco bien publicitado y sustentado en sus efectos de asunción personal! Nuestro e-protagonista tendría aquí super-e-poderes: para ser simpático y atractivo (cientos e incluso miles de amigos); para hacer oír/valer su voz (broadcasting masivo e irredento); para que valoren sus actitudes (grupos, iniciativas, e-recaudaciones). Y, como en la película, la reputación del super-héroe dependería del espectador, así que la media se asegura con la difusión exponencial.
La red se estira cuando el malvado trajeado enuncia que "nadie se enteraría de su desaparición", y se contrae cuando el raro super-héroe le espeta lo mismo, de retruque, a aquél. Estos dos momentos son los que de verdad ocasionan pavor... ¡mediático!

1 comentarios:
Así que es una pena que Leslie no muera :))
Buen post y gracias: ya no veo la peli. :)
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